El martes 18 de agosto se llevó a cabo en el Complejo Universitario VM20 el Seminario Erosión democrática en América Latina y Europa del Este, organizado por el Departamento de Estudios Políticos de la Facultad de Gobierno de la Universidad de Chile.
La actividad abordó las dinámicas comparadas de retroceso institucional, a través de un panel moderado por la Directora de la Escuela de Gobierno y Gestión Pública, profesora Lorena Oyarzún, quien abrió el debate planteando qué se puede aprender al observar la erosión democrática en regiones con trayectorias e instituciones tan diversas.
La tesis de Karel Kouba: el quiebre del "consentimiento contingente"
El invitado internacional Karel Kouba, profesor asociado de la Charles University de Praga, presentó una mirada comparada entre América Central y Europa Central en torno al concepto de "consentimiento contingente" (contingent consent) acuñado por Terry Karl.
Apoyado en las tesis de Adam Przeworski, Kouba explicó que la "democracia es un sistema donde los partidos pierden elecciones". Esto implica que "el consenso de los perdedores es condicional a la actitud de los ganadores y al revés".
Aplicando el modelo de Przeworski al estudio de la erosión democrática, Kouba señaló que, cuando este consentimiento se rompe, existen tres posibles caminos a la erosión:
La resistencia de los perdedores: ocurre cuando la oposición derrotada no acepta el resultado, como ilustra el caso de Honduras a partir del golpe de Estado contra Manuel Zelaya en 2009 y las elecciones posteriores marcadas por denuncias de fraude. También se observa en Guatemala, donde el triunfo del outsider Bernardo Arévalo debió enfrentar intentos de bloqueo por parte del poder judicial, en lo que se denominó una "coalición de corruptos" aliada con intereses tradicionales.
La erosión impulsada por los ganadores: es el camino más frecuente, donde los gobernantes elegidos usan el poder estatal para desmantelar la justicia y neutralizar a sus oponentes. Ocurre de forma extrema en Nicaragua con la dictadura de Daniel Ortega (iniciada gradualmente en 2006 y agudizada con la represión de 2018), y en Hungría bajo el mandato de 16 años de Viktor Orbán. El expositor advirtió sobre el peligro de estas dinámicas recurrentes: "cuando se rompe una vez el consenso o el consentimiento contingente, eso tiene la tendencia a perpetuarse".
El colapso de la oposición: al desaparecer los rivales políticos tradicionales, los ganadores no tienen incentivos para autolimitarse. Esto describe la situación de El Salvador bajo Nayib Bukele, donde el colapso del bipartidismo histórico entre FMLN y Arena otorgó al mandatario una hegemonía total que le permitió disolver los pesos y contrapesos y esquivar la prohibición constitucional de la reelección.
Finalmente, el profesor Kouba advirtió que "los regresos de los autocratizadores son peligrosos", mencionando que los segundos mandatos de figuras como Orbán, Robert Fico en Eslovaquia o Daniel Ortega en Nicaragua se tornaron mucho más agresivos contra las instituciones democráticas que sus primeros gobiernos. Pese a este panorama adverso, concluyó con una nota de cautela: "los procesos de desdemocratización o erosión democrática no son unilineales; se producen en varias oleadas".
La mirada teórica y los legados iliberales según Claudia Heiss
La profesora del Departamento de Estudios Políticos Claudia Heiss relevó el sesgo que acompaña toda aproximación científica, afirmando que "no existe la mirada neutral de los fenómenos" y que "cuando uno hace una investigación nunca está realmente aprehendiendo la realidad tal cual es; está haciendo una interpretación o una lectura de la realidad".
Heiss puntualizó que el fenómeno del backsliding o erosión democrática ocurre en democracias tanto consolidadas como emergentes. Señaló que se trata de "democracias que se horadan desde dentro, con apoyo popular”.
La académica se refirió a las confusiones conceptuales y lingüísticas en torno al concepto de iliberalismo: "se confunde el liberalismo político con el liberalismo económico, y hemos visto que existe una afinidad entre neoliberalismo económico e iliberalismo político". En el caso chileno, Heiss sostuvo que los ideólogos de la Constitución de 1980 instrumentalizaron la noción de "liberalismo" limitándola al libre mercado, la propiedad privada y el capitalismo, mientras consagraban un marco político profundamente iliberal. Este "legado iliberal" se tradujo en una tardanza anómala en el reconocimiento de derechos y libertades individuales como la eliminación de la censura cinematográfica o la ley de divorcio, de 2004.
La esclerosis institucional y el acuerdo vertical según Robert Funk
El profesor del Departamento de Estudios Políticos Robert Funk, quien estuvo a cargo de comentar ambas exposiciones, afirmó que, paradojalmente, "la erosión democrática puede surgir de los propios arreglos institucionales que surgen de transiciones pactadas". Aquí la estabilidad depende de un cálculo intertemporal: los perdedores aceptan la derrota porque confían en que podrán competir y ganar en el futuro, mientras que los ganadores se autolimitan estratégicamente para evitar ser perseguidos una vez que dejen el poder.
El profesor Funk argumentó que, si bien los pactos entre élites reducen la incertidumbre inicial, la excesiva rigidez intertemporal de estos acuerdos suele producir una parálisis de alternativas que degrada el consentimiento original. "Si los votantes observan que la alternancia de gobierno no resulta en alternancia de algunas políticas importantes, el consentimiento contingente puede convertirse en frustración contingente", señaló. La moderación comienza entonces a ser leída como colusión de las élites, propiciando rebeliones contra las exclusiones del pacto, como ocurrió históricamente en El Salvador antes del auge de Bukele, en Venezuela con el colapso del bipartidismo tradicional y en Chile con el estallido social de 2019.
De esta forma, Funk propuso ampliar la formulación clásica mencionada por Kouba: "la supervivencia democrática requiere dos acuerdos: el pacto entre las élites, pero también un acuerdo vertical entre los ciudadanos y el sistema político". Las instituciones deben ser capaces de adaptarse, ofrecer opciones representativas reales y renegociar periódicamente la legitimidad del orden social, acotó.
Finalmente, coincidió con Kouba en la relevancia de los legados de largo plazo, sosteniendo que las regresiones autoritarias de hoy reflejan la mayor o menor fortaleza de las sociedades democráticas del pasado. Concluyó con una invitación a mirar el éxito de los arreglos institucionales de las transiciones y las chances de regresión autoritaria en su contexto histórico.
