En una nueva edición del seminario interno de investigación de la Facultad de Gobierno, realizado durante el mes de julio, el académico de Arizona State University, Álvaro Hofflinger, presentó los principales resultados de sus investigaciones sobre los efectos de la pandemia de COVID-19 y del acoso escolar en las trayectorias educativas de niños, niñas y adolescentes.

A partir del análisis de bases de datos longitudinales y de información proveniente de las pruebas SIMCE y PISA, la investigación examinó cómo distintos eventos estresores han afectado el desempeño académico de los estudiantes chilenos en los últimos años. Los resultados muestran que los establecimientos que permanecieron cerrados por más tiempo durante la pandemia registraron caídas más pronunciadas en sus puntajes, con efectos especialmente negativos en mujeres y estudiantes de niveles socioeconómicos más bajos. No obstante, la evidencia también indica que, a partir de 2025, comienza a observarse una recuperación gradual en los resultados de aprendizaje.
El seminario también abordó una de las principales preocupaciones surgidas tras la pandemia: el aumento del bullying y sus consecuencias en el rendimiento escolar. Utilizando información de estudiantes de décimo grado antes de la pandemia (2016 y 2018) y después de ella (2022), el estudio evidencia un incremento en todas las formas de acoso escolar —físico, verbal, social y cibernético—, concentrado especialmente en grupos que ya eran más vulnerables.
Asimismo, los resultados muestran que la brecha de rendimiento entre estudiantes que sufren acoso y quienes no lo experimentan se amplió tras la pandemia. En comparación con las cohortes previas, los estudiantes expuestos al bullying en 2022 obtuvieron puntajes significativamente más bajos en matemáticas y lectura, además de un menor promedio de notas. A ello se suma un menor sentido de pertenencia hacia sus establecimientos educacionales, lo que da cuenta de un deterioro en las dinámicas de convivencia escolar.
Si bien el diseño del estudio no permite establecer una relación causal entre el bullying y el aprendizaje, los resultados sugieren que el deterioro de las relaciones sociales al interior de las escuelas constituye uno de los legados más persistentes de la pandemia, con efectos que trascienden la recuperación de los indicadores académicos y plantean importantes desafíos para las políticas educativas y la convivencia escolar. La investigación del académico se encuentra en proceso de publicación a la espera de resultados de gran relevancia.
