El investigador postdoctoral de la Facultad de Gobierno de la Universidad de Chile, Joaquín Prieto, ha sido elegido para coordinar el Grupo Temático sobre Trabajo y Empleo de la Human Development and Capability Association (HDCA) para el trienio 2026–2029. A partir de octubre, Prieto asumirá esta función junto a Yu Yang y Ghia Osseiran, investigadoras de University College London (UCL) y la Universidad de Oxford, con el objetivo de dinamizar la investigación y colaboración académica sobre los mercados laborales desde una perspectiva de desarrollo humano.
Los Grupos Temáticos de la HDCA: Espacios de Vanguardia Intelectual
La Human Development and Capability Association (HDCA) es una comunidad académica global dedicada a explorar alternativas al desarrollo basadas en el enfoque de las capacidades, una propuesta teórica que pone el foco en las libertades y oportunidades reales de las personas. En este ecosistema, los Grupos Temáticos constituyen el motor de la asociación.
Estos grupos funcionan como redes especializadas que permiten a investigadores consolidados, académicos jóvenes y profesionales de políticas públicas de todo el mundo intercambiar hallazgos y metodologías sobre áreas específicas. En el caso del Grupo Temático sobre Trabajo y Empleo, su misión es trascender la visión tradicional del mercado laboral —muchas veces reducida a cifras de desempleo o salarios— para analizar cómo el trabajo influye en la capacidad de las personas para llevar la vida que valoran.
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A continuación, presentamos la entrevista completa a Joaquín Prieto, donde profundiza en los desafíos de su nuevo cargo y la relevancia de este enfoque en la actualidad.
1. ¿Qué representa para ti asumir la coordinación del Grupo Temático sobre Trabajo y Empleo de la HDCA y cuál es el valor distintivo de abordar el mercado laboral desde el enfoque de las capacidades en el contexto socioeconómico actual?
Asumir esta coordinación representa, ante todo, un reconocimiento muy significativo para mí, porque participo en el Grupo Temático sobre Trabajo y Empleo desde su creación, hace seis años. También es una oportunidad para contribuir de manera más activa a una comunidad académica internacional que busca comprender el trabajo no solo como una fuente de ingresos, sino como una dimensión central del bienestar y del desarrollo humano.
Creo que el principal aporte del enfoque de las capacidades es que cambia la pregunta. La discusión más convencional suele concentrarse en cuántos empleos existen y cuánto pagan. El enfoque de las capacidades permite pasar de preguntar cuánto empleo hay a preguntar qué vidas permite construir ese empleo. Nos invita a analizar qué tipo de oportunidades genera un trabajo, cuánta libertad real ofrece para elegir, planificar y participar, y qué posibilidades abre o restringe en la vida de las personas.
Esa mirada es especialmente relevante en el contexto actual. Si bien los indicadores agregados de desempleo y salario promedio siguen siendo fundamentales para analizar los mercados laborales, ya no bastan para comprender las oportunidades reales que el trabajo ofrece a las personas para desarrollar sus capacidades. Una proporción muy significativa de las personas ocupadas en América Latina trabaja en la informalidad, y eso condiciona desde el inicio el acceso a la protección social, la estabilidad laboral y la voz en el lugar de trabajo.
A eso se suma otra dimensión fundamental, que es la experiencia subjetiva del trabajo. Aquí importa el temor a perder el empleo frente a la automatización, la inteligencia artificial o las crisis económicas, que alimenta una sensación extendida de inseguridad. Son dos registros que conviene no confundir, porque las condiciones objetivas del trabajo y la percepción de vulnerabilidad no siempre coinciden. El enfoque de las capacidades permite tratarlos de manera articulada.
Mi investigación reciente trabaja justamente en ese cruce. Entender la precariedad laboral como una limitación multidimensional de capacidades, y no únicamente como un problema de bajos ingresos, permite reconocer que dos personas con el mismo salario pueden tener márgenes de autonomía y de seguridad muy distintos. Por eso, el enfoque de las capacidades no es solo un marco normativo; también ofrece un lenguaje común para conectar la investigación sobre el trabajo con preguntas más amplias sobre justicia social, bienestar y diseño de políticas públicas.
2. Compartirás esta gestión con investigadoras de Oxford y UCL (University College London). ¿Cómo proyectan la articulación del grupo y qué dinámicas o líneas de intercambio académico planean impulsar conjuntamente a nivel global?
La idea es desarrollar una coordinación colectiva, aprovechando nuestras distintas trayectorias, disciplinas y vínculos regionales. La colaboración con investigadoras de Oxford (donde también residen redes de este grupo) y UCL nos permitirá combinar una conexión privilegiada con debates internacionales sobre trabajo, empleo y desarrollo humano con una mayor apertura hacia América Latina y otras regiones del Sur Global.
Nuestra idea es que el grupo funcione como un espacio permanente de intercambio, abierto a investigadores consolidados, académicos jóvenes, estudiantes y profesionales vinculados al diseño e implementación de políticas públicas. Nos interesa impulsar seminarios, talleres para discutir investigaciones en curso, y encuentros que conecten el trabajo académico con la experiencia de organismos internacionales, instituciones públicas y organizaciones de trabajadores.
También queremos fortalecer la comparación entre regiones y generar más diálogo entre disciplinas que muchas veces estudian estos problemas por separado, como la economía laboral, la sociología, el derecho del trabajo, la filosofía política y las políticas sociales. Más que definir desde el comienzo una agenda completamente cerrada, buscamos construir las prioridades de manera colectiva junto con los integrantes del grupo.
En términos más concretos, hay dos líneas de trabajo que me parecen especialmente importantes. La primera es consolidar una presencia estable del grupo en las conferencias anuales de la HDCA, con la meta de contar con al menos un panel temático y actividades de formación para investigadores en etapas iniciales. La segunda línea es aprovechar la publicación, en febrero de 2027, del número especial del Journal of Human Development and Capabilities sobre trabajo y empleo, el cual constituye un esfuerzo relevante para consolidar este campo de investigación. Queremos darle una amplia circulación mediante paneles con autores y seminarios en línea. Sin embargo, el desafío será retomar los debates que allí emerjan para darles continuidad, incorporando con mayor fuerza perspectivas de regiones menos representadas, especialmente América Latina.
3. De cara al inicio de tus funciones para el período 2026–2029, ¿cuáles serán las prioridades y metas clave que buscan consolidar, y cómo dialoga esta internacionalización con las investigaciones que desarrollas localmente?
Mi propuesta inicial para este período es avanzar en torno a tres prioridades: consolidar el trabajo del grupo mediante una agenda estable de actividades internacionales; ampliar y renovar la participación incorporando a investigadores jóvenes y profesionales del sector público; y fortalecer la presencia del Sur Global, particularmente de América Latina, en las publicaciones y proyectos colectivos.
En términos sustantivos, me interesa consolidar una agenda que permita comprender las transformaciones contemporáneas del trabajo desde la perspectiva del desarrollo humano. Esto incluye temas como la precariedad y calidad del empleo, el impacto de las nuevas tecnologías, el trabajo mediante plataformas, las desigualdades en el uso del tiempo, el trabajo no remunerado y la relación entre empleo y protección social.
Respecto a la internacionalización y la investigación local, no las veo como agendas separadas; al contrario, se enriquecen mutuamente. Las investigaciones que desarrollo en la Facultad de Gobierno sobre inseguridad económica, medición multidimensional de la desigualdad y bienestar en Chile aportan evidencia que puede contribuir a la discusión internacional. Al mismo tiempo, participar en esta red permite situar estos problemas en una perspectiva comparada e incorporar la experiencia latinoamericana en debates históricamente influenciados por el Norte global.
Para la Facultad de Gobierno y sus programas de formación, esto representa una oportunidad estratégica para fortalecer la investigación y contribuir a una discusión más informada sobre los desafíos de las políticas públicas contemporáneas.
